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martes, 23 de diciembre de 2014

Toy Planet y su catálogo no sexista.

Toy Planet y su catálogo no sexista: un paso adelante.
Mientras la sociedad avanza, lentamente, hacia una realidad igualitaria en la que cada vez hay menos barreras sociales frente al hecho de que las niñas jueguen con coches y los niños paseen un bebe, los catálogos de juguetes siguen anclados en los estereotipos sexistas; tirando por tierra cualquier campaña de juguetes no sexistas y el trabajo de coeducación que realizamos los centros educativos y las propias familias. Catálogos desfasados que siguen induciendo los roles de género año tras año, sentando a la niña o la muñeca siempre de copiloto en el descapotable,  y al niño al volante, que van formando el imaginario infantil y marcándoles las reglas del juego de esta sociedad.
Este año, por fin, una empresa juguetera, Toyplanet, se ha atrevido a publicar un catálogo de juguetes rompiendo los estereotipos que se vienen inculcando en la infancia sobre el uso diferenciado de los juguetes por niños y niña. A veces esos estereotipos son tan burdos como la diferenciación de un mismo juguete únicamente por el color, dando por hecho que la versión rosa y violeta es la destinada a niñas y la azul y roja para niños. Es una situación muy frecuente el encontrarse preguntando en un comercio por algún objeto de juego o deporte y obtener como primera respuesta ¿es para un niño o una niña? El sexo como único elemento diferenciador, obviando que los gustos infantiles son diversos, como las personas, que cada una es diferente y le gustan cosas diferentes, independientemente de que sean niños o niñas".
De momento esta empresa solo lo ha podido hacer con los juguetes de su marca propia, ya que el resto de fabricantes envía sus fotos ya preparadas para los catálogos, pero su intención es demostrarles que este es el camino a seguir y que se sumen a esta ruptura con los estereotipos. Aquí podéis leer un amplio artículo sobre esta iniciativa publicado por El País.


Desde este espacio de coeducación, queremos apelar a la responsabilidad de todos y todas los que participamos directamente de la educación de nuestras y nuestros menores. Si educamos en desigualdad ¿qué esperamos cuando crezcan? Exigirán encontrar lo que aprendieron con sus juegos. La sociedad ha cambiado, mujeres y hombres comparten hoy muchos espacios, laborales, de ocio, de crianza,  aún queda mucho por hacer, pero estamos en el camino. Sin embargo seguimos induciendo a nuestros menores a los mismos roles en los juegos que tenían nuestras generaciones anteriores. Como dice bien la filósofa Amelia Valcárcel, vivimos en “el espejismo de la igualdad”, creemos que los sexos poseen las mismas oportunidades porque legalmente está regulado así, pero la realidad es otra y la seguirá siendo mientras eduquemos de manera diferencial.
Y ojo, no cometamos el frecuente error de creer que educamos en igualdad cuando permitimos el uso de los juguetes sin tener en cuenta el sexo. A menudo nos vanagloriamos, con nuestra mejor intención, de “permitir” que niños y niñas usen los juguetes destinados al otro sexo. Creemos que con “permitir” que un hijo juegue con las muñecas de la hermana y la hija con los coches del hermano hemos roto la barrera de los juguetes sexistas, sin embargo, nos queda un paso muy importante que dar: la propiedad de los juguetes. No nos sirve que puedan usar “las cosas del otro sexo”, tienen que sentir que también pueden ser suyas, que no las tienen préstamo. La propiedad de los juguetes es la marca hoy día la diferencia. Valga este ejemplo real
Mama, yo quiero ser un niño
¿Para qué? Para tener un dinosaurio.
Tú aunque seas niña puedes tener un dinosaurio.
Ya mamá, pero todos los niños de mi clase tienen dinosaurio y yo no.

Moraleja: ser niño me garantiza tener el dinosaurio, me vendrá dado, al igual que ser niña me garantiza poseer una muñeca, me vendrá dada. Lo contrario, tengo que pedirlo y que se me conceda.

Seamos responsables e intentemos condicionar lo mínimo posible, que elijan y jueguen en libertad, sin direccionamientos artificiales. Ese será el primer ladrillo en su construcción como persona, y les permitirá a lo largo de su vida identificar cualquier discriminación o situación de violencia por cuestión de género. Si queremos una sociedad igualitaria y sostenible, empecemos construyéndola en la infancia.
En estos días navideños, es muy importante tener en cuenta el papel desempeñado por los juguetes en la construcción de nuestros hijos e hijas, y por tanto, de la sociedad venidera.

La entrada ha sido elaborada por Lucía Carrera y, desde este blog como coordinadora del Plan de Igualdad, quiero agradecer su colaboración.

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